Adicción a la marihuana

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Para cuando se hayan graduado de la secundaria, alrededor del 46 por ciento de los adolescentes ya habrán probado la marihuana.

Para cuando se hayan graduado de la secundaria, alrededor del 46 por ciento de los adolescentes ya habrán probado la marihuana. A pesar de que el uso actual en los adolescentes americanos ha disminuido dramáticamente en la última década (a una prevalencia de alrededor del 15 por ciento en el 2011), esta tendencia a la baja se ha estancado durante los últimos años.2 Estos datos provienen del Estudio de Observación del Futuro (MTF, por sus siglas en inglés), que ha seguido el consumo de drogas por adolescentes desde 1975. No obstante, la Organización Mundial de la Salud indica que los Estados Unidos tiene la mayor prevalencia de consumo de marihuana entre 17 países europeos y norteamericanos. Además, todos los días hay usuarios nuevos. Se calcula que en el 2010 hubo 2.4 millones de americanos que usaron marihuana por primera vez en su vida, y más de la mitad de ellos eran menores de 18 años de edad.

El consumo de la marihuana puede producir efectos adversos físicos, mentales, emocionales y conductuales. Puede deteriorar la memoria a corto plazo y el juicio, además de distorsionar la percepción. Dado que la marihuana afecta los sistemas del cerebro que no terminan de madurar sino hasta la adultez temprana, su consumo por adolescentes puede tener un impacto negativo en su desarrollo. Además, contrario a la creencia popular, la marihuana puede ser adictiva.

La marihuana puede:

Interferir con la capacidad para recordar información nueva.
Entorpecer los reflejos, lo que puede afectar el desempeño en los deportes y otras actividades físicas favoritas.
Causar depresión y nerviosismo o la sensación de que algo malo va a pasar.
Causar problemas similares a los de fumar tabaco, como la bronquitis y las infecciones pulmonares.

La principal sustancia activa en la marihuana es el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), que causa muchos de los efectos conocidos de la droga. Cuando se fuma la marihuana, sus efectos comienzan casi de inmediato. El THC pasa rápidamente de los pulmones hacia el torrente sanguíneo, donde es transportado al resto del cuerpo, incluyendo al cerebro. Si se fuma, los efectos de la marihuana duran de una a tres horas. Si se ingiere la marihuana en un alimento o bebida, el inicio de los efectos es más lento, generalmente comenzando entre media hora a una hora después, pero pueden durar hasta cuatro horas. Cuando se fuma la marihuana, se deposita mucho más THC en el torrente sanguíneo que al comerla o beberla.

Los científicos han aprendido mucho sobre cómo actúa el THC en el cerebro. El THC se adhiere a lugares específicos en las superficies de las células nerviosas llamados receptores de cannabinoides. Se pueden encontrar muchos receptores de cannabinoides en las partes del cerebro de alta densidad que ejercen influencia sobre el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación y la percepción sensorial y del tiempo.

Los receptores de cannabinoides son parte de una vasta red de comunicación conocida como el sistema endocannabinoide, que juega un papel crítico en el desarrollo y las funciones normales del cerebro. De hecho, los efectos del THC son similares a aquellos producidos por sustancias químicas que ocurren naturalmente en el cerebro y en el resto del cuerpo llamadas cannabinoides endógenos o endocannabinoides. Estas sustancias químicas ayudan a controlar muchas de las mismas funciones mentales y físicas que el consumo de la marihuana puede perturbar.

Cuando se fuma la marihuana, el THC estimula artificialmente a los receptores de cannabinoides, alterando la función del sistema endocanabinoide. La sobreestimulación de estos receptores en áreas clave del cerebro produce el “high” o euforia asociada con la marihuana, así como otros efectos sobre los procesos mentales. Con el tiempo, esta sobreestimulación puede alterar la función de los receptores de cannabinoides lo que, conjuntamente con otros cambios en el cerebro, puede llevar a la adicción y a los síntomas del síndrome de abstinencia si se deja de usar la droga.

Según se ha detectado en las muestras que han sido confiscadas en los últimos treinta y tantos años, el contenido de THC, es decir, la potencia de la marihuana, ha aumentado continuamente.5 Este aumento en la potencia es preocupante ya que sugiere que ahora las consecuencias del consumo de marihuana podrían ser peores que antes, especialmente en los usuarios nuevos o en las personas jóvenes cuyos cerebros aún están en proceso de desarrollo. Sin embargo, aún no sabemos si los usuarios del cannabis compensan el aumento en la potencia consumiendo menos o fumándola de manera diferente. Tampoco conocemos todas las consecuencias que pueden sufrir el cerebro y el resto del cuerpo al ser expuestos a concentraciones más altas de THC.
¿Cómo afecta la marihuana al cerebro y al resto del cuerpo?

Efectos sobre el cerebro

Al entrar el THC al cerebro hace que el usuario se sienta eufórico o “high”, porque actúa sobre el sistema cerebral de gratificación. Este sistema está compuesto por las regiones del cerebro que gobiernan la repuesta de la persona a las cosas placenteras como el sexo o el chocolate, así como a la mayoría de las drogas de abuso. El THC activa el sistema de gratificación de igual manera que lo hacen casi todas las drogas, es decir, estimulando las células cerebrales para que liberen una sustancia química llamada dopamina.

Junto con la euforia, otro efecto reportado frecuentemente en los estudios en seres humanos es el sentirse relajado. Otros efectos, que varían considerablemente entre los distintos usuarios incluyen aumento en la percepción sensorial (por ejemplo, los colores se ven más brillantes), risa, percepción alterada del tiempo y aumento en el apetito. La euforia pasa después de un tiempo y el usuario puede sentir sueño o depresión. A veces, el consumo de marihuana produce ansiedad, temor, desconfianza o pánico.

El consumo de la marihuana deteriora la capacidad para crear recuerdos nuevos y para desviar la atención de una cosa a otra. El THC también entorpece la coordinación y el equilibrio al adherirse a los receptores en el cerebelo y los ganglios basales, que son las partes del cerebro que regulan el equilibrio, la postura, la coordinación y el tiempo de reacción. Por lo tanto, también se ve afectada la capacidad de realizar tareas complicadas, de hacer deportes, de aprender y de conducir un vehículo.

Los consumidores de dosis altas de marihuana pueden experimentar una psicosis aguda, que incluye alucinaciones, delirio y una pérdida del sentido de la identidad personal o autorreconocimiento.
Los consumidores de dosis altas de marihuana pueden experimentar una psicosis aguda, que incluye alucinaciones, delirio y una pérdida del sentido de la identidad personal o autorreconocimiento. Las reacciones psicóticas a corto plazo a las concentraciones altas de THC son distintas a los trastornos de mayor duración, parecidos a la esquizofrenia, que han sido asociados con el uso del cannabis en las personas susceptibles.

Nuestra comprensión de los efectos a largo plazo de la marihuana en el cerebro es limitada. Los resultados de las investigaciones sobre cómo el consumo crónico del cannabis afecta la estructura del cerebro, por ejemplo, han sido inconsistentes. Puede ser que los efectos sean demasiado sutiles para que sean detectados de manera confiable usando las técnicas actuales. Un problema similar se plantea en los estudios sobre los efectos del consumo crónico de la marihuana sobre la función cerebral. Aunque los estudios de imágenes (resonancia magnética funcional o fMRI, por sus siglas en inglés) muestran algunas alteraciones consistentes en los usuarios crónicos, la relación de estos cambios con el funcionamiento cognitivo es menos clara. Esta incertidumbre puede deberse a otros factores que causan desconcierto, como el consumo de otras drogas, los síntomas del síndrome de abstinencia en las personas que han sido usuarios crónicos por mucho tiempo y los efectos residuales de las drogas (que en el caso de los consumidores crónicos, se pueden detectar por lo menos durante 24 horas).

Una pregunta constante en este campo es si las personas que dejan de fumar marihuana, incluso después de haberla consumido en grandes cantidades a largo plazo, pueden recuperar algunas de sus habilidades cognitivas. Un estudio reporta que en los consumidores establecidos de marihuana a largo plazo, la capacidad para recordar las palabras de una lista se vio afectada hasta una semana después de haber dejado de usar la droga, pero volvió a la normalidad después de cuatro semanas. Sin embargo, otro estudio encontró que los efectos de la marihuana sobre el cerebro pueden acumularse y con el tiempo pueden deteriorar las habilidades críticas de la vida. Estos efectos pueden ser aún peores en los pacientes con otros trastornos mentales o como resultado del proceso normal de envejecimiento.

La marihuana, la memoria y el hipocampo

El deterioro producido por la marihuana en la memoria ocurre porque el THC altera la manera en la que la información es procesada por el hipocampo, el área del cerebro responsable por la formación de la memoria.

Una imagen del cerebro de una rata, con las partes del cerebro señaladas La distribución de los receptores de cannabinoides en el cerebro de una rata. Las imágenes cerebrales revelan niveles altos (mostrados en naranja y amarillo) de receptores de cannabinoides en muchas áreas, incluyendo la corteza cerebral, el hipocampo, el cerebelo y el núcleo accumbens (estriado ventral).
La mayoría de las pruebas que apoyan esta afirmación provienen de estudios en animales. Por ejemplo, las ratas expuestas al THC en útero, poco después del nacimiento o durante la adolescencia, muestran problemas importantes en tareas específicas de aprendizaje o de memoria más adelante en su vida. Es más, el deterioro cognitivo en las ratas adultas está asociado con los cambios estructurales y funcionales del hipocampo debido a la exposición al THC en la adolescencia.

Cuando las personas envejecen, pierden neuronas en el hipocampo, lo que disminuye su capacidad para aprender información nueva. La exposición crónica al THC puede acelerar la pérdida de las neuronas del hipocampo normalmente asociada al envejecimiento. En un estudio, las ratas expuestas diariamente al THC durante 8 meses (aproximadamente el 30 por ciento de su vida) mostraron un nivel de pérdida de células nerviosas a los 11 a 12 meses de edad que equivalía a la de los animales no expuestos del doble de su edad.

Efectos sobre la salud física en general

A los pocos minutos de haberse inhalado el humo de la marihuana, el corazón comienza a latir más rápido, los bronquios se relajan y se ensanchan, y los vasos sanguíneos en los ojos se dilatan haciendo que los ojos se vean rojos. El corazón, que normalmente late de 70 a 80 latidos por minuto, puede aumentar su ritmo en unos 20 a 50 latidos por minuto o en algunos casos hasta puede duplicarse. Este efecto puede ser mayor si se consumen otras drogas conjuntamente con la marihuana.

Hay evidencia limitada que sugiere que el riesgo de que una persona sufra un ataque al corazón durante la primera hora después de fumar marihuana es cuatro veces más que el riesgo normal. Esta observación podría explicarse, en parte, porque la marihuana eleva el ritmo cardiaco y reduce la capacidad de la sangre de transportar oxígeno, y en algunos casos también eleva la presión arterial. Estas posibilidades deben ser examinadas con más atención, particularmente debido al hecho que los consumidores actuales de marihuana son los adultos de la generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial (“baby boomers”), que pueden tener otros riesgos cardiovasculares que tal vez aumenten su susceptibilidad.

Las consecuencias del abuso de marihuana

Agudas (presentes durante la intoxicación)

Deterioro de la memoria a corto plazo
Deterioro de la atención, el juicio y otras funciones cognitivas
Deterioro de la coordinación y el equilibrio
Aumento en el ritmo cardiaco
Episodios psicóticos.
Persistentes (duran más que la intoxicación pero no siempre son permanentes)

Deterioro de la memoria y las habilidades para el aprendizaje
Deterioro en el sueño.
A largo plazo (efectos acumulativos del abuso crónico)

Puede llevar a la adicción
Aumento en el riesgo de la tos crónica y la bronquitis
Aumento en el riesgo de la esquizofrenia en personas susceptibles
Puede aumentar el riesgo de ansiedad, depresión y síndrome amotivacional.*
*Estos son síntomas o trastornos que a menudo se informan que ocurren concurrentemente con el consumo de marihuana. Sin embargo, las investigaciones aún no han determinado si la marihuana es la causa de estos problemas mentales o si simplemente está asociada con estos problemas mentales.
El humo de la marihuana, al igual que el del tabaco, consiste en una mezcla tóxica de gases y partículas, muchas de las cuales se sabe que son perjudiciales para los pulmones. Las personas que fuman marihuana regularmente pueden tener muchos de los mismos problemas respiratorios que los fumadores de tabaco, como tos y producción de flema a diario, una mayor frecuencia de enfermedades agudas del pecho y un mayor riesgo de infecciones pulmonares. Incluso el consumo poco frecuente de la marihuana puede causar ardor y picazón en la boca y la garganta, a menudo acompañados por una tos fuerte. Un estudio encontró que, en el ambiente laboral, los días de licencia por enfermedad tomados por los fumadores frecuentes de marihuana a menudo se debían a enfermedades respiratorias.

Además, la marihuana tiene el potencial de suscitar el cáncer de los pulmones y otras partes del aparato respiratorio porque contiene hasta un 70 por ciento más irritantes y carcinógenos que el humo del tabaco. También produce niveles altos de una enzima que convierte ciertos hidrocarburos en su forma carcinógena, lo que podría acelerar los cambios que finalmente producen las células cancerosas. Además, los fumadores de marihuana generalmente inhalan más profundamente y sostienen su respiración por más tiempo que los fumadores de tabaco, lo que expone a los pulmones al humo carcinógeno por más tiempo. Sin embargo, mientras que varias investigaciones diferentes sugieren que el consumo de la marihuana puede conducir al cáncer de pulmón, la evidencia que apoya esta tesis no es concluyente.8 En el humo del cannabis, la corroboración de la presencia de un ingrediente activo no identificado con propiedades protectoras—y su caracterización más estricta—podría ayudar a explicar las inconsistencias y los modestos resultados.
A los pocos minutos de haberse inhalado el humo de la marihuana, el corazón comienza a latir más rápido, los bronquios se relajan y se ensanchan, y los vasos sanguíneos en los ojos se dilatan haciendo que los ojos se vean rojos.
Un número significativo de investigaciones demuestran los efectos negativos del THC sobre el funcionamiento de diversas células del sistema inmunológico, tanto en células in vitro como en animales de laboratorio in vivo. Sin embargo, hasta la fecha ningún estudio ha relacionado la supresión del sistema inmunológico que se sospecha que causa la marihuana, con una mayor incidencia de infecciones o trastornos inmunológicos en seres humanos. Un estudio breve de tres semanas encontró que fumar marihuana se asocia con algunos efectos negativos estadísticamente significativos en la función inmunológica de los pacientes con SIDA; otro estudio pequeño de estudiantes universitarios también sugirió la posibilidad de que la marihuana podría tener efectos adversos sobre el funcionamiento del sistema inmunológico. Por lo tanto, la evidencia conjunta de los estudios en animales, más los datos limitados disponibles en humanos, apuntan a que se deberían realizar investigaciones adicionales sobre el impacto de la marihuana en el sistema inmunológico.
¿Existe una relación entre el consumo de la marihuana y la enfermedad mental?

Las investigaciones en la última década se han centrado en si el uso de la marihuana realmente causa otras enfermedades mentales. La evidencia más fuerte hasta la fecha sugiere que sí existe un vínculo entre el consumo de cannabis y la psicosis.
Por ejemplo, una serie de estudios prospectivos grandes que siguió a un grupo de personas por un tiempo mostró una relación entre el consumo de la marihuana y el desarrollo posterior de psicosis. El consumo de la marihuana también empeora el curso de la enfermedad en los pacientes con esquizofrenia y puede producir una reacción psicótica breve en algunos usuarios, la que se desvanece al ir menguando los efectos de la droga. La cantidad de la droga que se consumió, la edad al primer uso y la susceptibilidad genética del usuario pueden influir en esta relación. Un ejemplo es un estudio que encuentra un riesgo mayor de psicosis entre los adultos que habían consumido marihuana en la adolescencia y que también tenían una variante específica del gen de la catecol-o-metiltransferasa (COMT), una enzima que degrada los neurotransmisores como la dopamina y la norepinefrina.

Además de los vínculos observados entre el uso de la marihuana y la esquizofrenia, se han reportado otras asociaciones menos consistentes entre el uso de la marihuana y la depresión, la ansiedad, los pensamientos suicidas por adolescentes y los trastornos de la personalidad. Uno de los vínculos más citados, aunque aún controversial, es la falta de motivación, conocida como síndrome amotivacional, que se define como una disminución o ausencia de motivación para participar en actividades típicamente gratificantes. Debido al papel que desempeña el sistema endocannabinoide en la regulación del estado de ánimo, estas asociaciones tienen cierto sentido lógico; sin embargo, se necesitan más investigaciones para confirmar y comprenderlas mejor.

Las variaciones en el gen de la COMT influyen en los efectos nocivos de las drogras de abuso
Esta gráfica muestra que las variaciones en un gen pueden afectar la probabilidad de desarrollar psicosis en la edad adulta, después de haber consumido marihuana en la adolescencia La influencia que tiene el consumo de marihuana en la adolescencia sobre la psicosis en la edad adulta se ve afectada por variables genéticas. Esta gráfica muestra que las variaciones en un gen pueden afectar la probabilidad de desarrollar psicosis en la edad adulta, después de haber sido expuesto al cannabis en la adolescencia. El gen COMT regula una enzima que descompone la dopamina, una sustancia química del cerebro implicada en la esquizofrenia. El gen se presenta de dos formas: «Met» y «Val». Las personas con una o dos copias de la variante “Val” tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos del tipo esquizofrénico si consumen cannabis durante la adolescencia (que se muestra en la gráfica con las barras oscuras). Los que sólo tienen la variante “Met” no se vieron afectados por el consumo de cannabis

¿Es adictiva la marihuana?

El consumo de la marihuana a largo plazo puede llevar a la adicción. Esto quiere decir que el usuario tendrá dificultad para controlar su consumo de la droga y no podrá parar aunque este consumo interfiera con muchos aspectos de su vida. Se calcula que el 9 por ciento de las personas que consumen marihuana se vuelven dependientes de la misma. El número se eleva a cerca de 1 en cada 6 usuarios que hayan empezado a usarla a una edad muy joven (en la adolescencia) y a un 25 a 50 por ciento entre los usuarios diarios. Por otra parte, un estudio de más de 300 pares de gemelos idénticos y mellizos, en el que uno había usado marihuana antes de los 17 años y el otro no, encontró que en comparación con su hermano que no consumió marihuana antes de los 17 años, el gemelo o mellizo que sí había consumido marihuana tenía tasas elevadas de consumo de otras drogas y de problemas relacionados con las drogas más adelante.

De acuerdo con la NSDUH del 2010, de los casi 7.1 millones de americanos que dependieron o abusaron de las drogas ilícitas, 4.5 millones de ellos dependieron o abusaron de la marihuana. En el 2009, aproximadamente el 18 por ciento de las personas de 12 años y mayores que ingresaron a programas de tratamiento por abuso de drogas reportaron que la marihuana era la droga que más abusaban.

La adicción a la marihuana también está relacionada con un síndrome de abstinencia similar al de la abstinencia de la nicotina, lo que puede dificultar que se deje de consumirla. Las personas que intentan dejarla reportan irritabilidad, dificultad para dormir, deseos vehementes por la droga y ansiedad. En las pruebas psicológicas, también muestran un aumento en la agresividad que llega a su punto máximo aproximadamente a la semana después de haber usado la droga por última vez.

¿Cuáles son los efectos de la marihuana en el rendimiento escolar, en el trabajo y en la vida social?

Las investigaciones han demostrado que los efectos negativos que tiene la marihuana sobre la atención, la memoria y el aprendizaje pueden durar días o semanas después de que desaparezcan los efectos agudos de la droga. Consecuentemente, alguien que fuma marihuana todos los días puede estar funcionando a un nivel intelectual reducido la mayor parte o todo el tiempo. Como es de esperar, la evidencia sugiere que, en comparación con los compañeros que no fuman marihuana, los estudiantes que fuman marihuana tienden a obtener calificaciones más bajas y son más propensos a abandonar la escuela secundaria.
Un metaanálisis de 48 estudios relevantes—uno de los más completos realizados hasta la fecha—encontró que el consumo de cannabis se asociaba sistemáticamente con un nivel reducido de logros educativos (por ejemplo, las calificaciones y la probabilidad de graduarse). Sin embargo, aún no se ha probado que haya una relación causal entre el consumo de cannabis por jóvenes y un daño psicosocial.

Imagen de dos estudiantes. Una joven tiene los ojos cerrados y la cabeza hacia la pared, mientras un joven la observa
Dicho esto, son los mismos consumidores de marihuana quienes informan resultados bajos en una variedad de medidas de satisfacción con la vida y sus logros. Un estudio comparó a los consumidores establecidos de marihuana a largo plazo, tanto actuales como del pasado, con un grupo de control que reportó haber fumado cannabis por lo menos una vez en su vida pero no más de 50 veces. A pesar de que las respectivas familias de origen tenían niveles similares de educación e ingresos, se encontraron diferencias significativas en los logros educativos e ingresos económicos entre los usuarios establecidos y el grupo de control. Menos consumidores establecidos de cannabis habían terminado la universidad en comparación con el grupo de control. Asimismo, más consumidores establecidos tenían ingresos anuales de menos de $30,000. Al preguntarles cómo la marihuana había afectado sus habilidades cognitivas, sus logros profesionales, su vida social y su salud física y mental, la mayoría de los consumidores establecidos de cannabis reportaron que la droga había tenido efectos nocivos sobre todas las medidas anteriores.

Además, varios estudios han asociado el fumar marihuana con más ausencias, retrasos, accidentes, reclamos al seguro de compensación laboral y cambios de trabajo. Por ejemplo, un estudio entre los trabajadores del servicio postal encontró que los empleados que obtuvieron resultados positivos de marihuana en un análisis de orina previo a comenzar a trabajar en la institución tuvieron un 55 por ciento más de accidentes industriales, un 85 por ciento más de lesiones y un 75 por ciento más de ausentismo en comparación con aquellos que obtuvieron resultados negativos para el consumo de marihuana.

¿El consumo de la marihuana afecta la capacidad de conducir un vehículo?

Imagen de alguien conduciendo un automóvil
Debido a que la marihuana afecta el juicio y la coordinación motriz y reduce el tiempo de reacción, una persona intoxicada tiene una mayor probabilidad de estar involucrada en un accidente y de ser responsable de él. De acuerdo con la Administración Nacional para la Seguridad Vial, las drogas distintas al alcohol (como, por ejemplo, la marihuana y la cocaína) contribuyeron a un 18 por ciento de las muertes de conductores de vehículos. Una encuesta reciente encontró que el 6.8 por ciento de los conductores que estuvieron involucrados en accidentes eran en su mayoría menores de 35 años y tenían resultados positivos para el THC. Además, se encontraron niveles de alcohol por encima del límite legal en el 21 por ciento de estos conductores.

¿El consumo de marihuana durante el embarazo puede perjudicar al bebé?

Las investigaciones en animales sugieren que el sistema endocannabinoide juega un papel en controlar la maduración del cerebro, particularmente en el desarrollo de las respuestas emocionales. Incluso es posible que hasta concentraciones bajas de THC, administradas durante el periodo perinatal, podrían tener consecuencias profundas y de larga duración, tanto para el cerebro como para el comportamiento. Las investigaciones han demostrado que algunos bebés cuyas madres usaron marihuana durante el embarazo muestran respuestas alteradas a los estímulos visuales, un trémulo acrecentado y un llanto agudo, lo que podría indicar problemas con el desarrollo neurológico. En la escuela, los niños expuestos a la marihuana son más propensos a mostrar deficiencias en la habilidad para resolver problemas, la memoria y la capacidad de permanecer atentos. Sin embargo, se necesitan realizar más investigaciones para aclarar cuáles son los factores específicamente relacionados con las drogas y cuáles son los factores ambientales.

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